Al final resulta que, lejos de estar roto, el ciclo económico está en plena forma y además tiene buena memoria y ¡muy mala llet! En resumen, llámalo economía Newtoniana o llámalo de otra forma, pero lo que sube como la espuma tiende a bajar de la misma manera, en fin... “acción, reacción”. En las dos entregas de este artículo os contaremos cómo está el panorama mundial del sector nuestro y cómo los técnicos de la construcción tienen que prepararse para poder volver a disfrutar de posibilidades de trabajo en el ámbito internacional sin tener que esperar a que se arregle el país.
Antes de seguir; los que no habéis leído “¿Quién se llevado mi queso?”, de Spencer Johnson, os invito a leer la versión traducida a castellano gratis en http://www.villadiego.com/Biblioteca/Quien_se_ha_llevado_QUESO.htm
Es quizás el libro sobre motivación empresarial más conocido de nuestro tiempo y viene muy al caso en este momento.
En esta primera entrega empezaremos por buscar esa obra que ya no está aquí, que no es lo mismo que buscar oportunidades de trabajo para nuestros técnicos.
Potencias Mundiales Emergentes
B.R.I.C.S.
Si BRICS no le suena, no se preocupe: le sonará. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. En todos estos países ha salido el sol, económicamente hablando. No solo son países emergentes, sino potencias mundiales emergentes. En realidad, suponen esferas de influencia, hay muchas obras en países cercanos a ellos, y no tan cercanos también, que están siendo financiadas por estos estados. Principalmente, porque han aprendido que no solo el sol se pone en el imperio; en todo caso, el imperio se mueve con el sol; vaya donde vaya el sol, el imperio va detrás. Es nuestro momento copernicano para la obra, es decir, que hemos descubierto que la obra no da vueltas a nuestro alrededor, sino que somos nosotros los que hemos de ir tras ella.
Oportunidades para empresas
Alemania y Polonia
Hay zonas mucho más cercanas, donde si no están en pleno agosto todavía, están en primavera, con brotes verdes mires por donde mires. Las empresas españolas más astutas como Acciona ya llevan tiempo explotando estas zonas, sobre todo Polonia y Alemania.
Los alemanes todavía pagan el “Impuesto de Reunificación”, el cual se dedica a proyectos en la antigua Alemania Oriental, que dan mucho trabajo a las empresas de obra civil. Imaginad un impuesto, además de los impuestos normales, que solo se dedica a mejoras de infraestructura y que además no tenga las ataduras de contratación de los fondos de cohesión. Son unos cuantos trabajos los que se crearían aquí y los que en efecto se han creado allí.
Respecto a Polonia, he aquí unos datos de un estudio que elaboré en 2006 sobre Polonia, que demuestran claramente por qué tanto interés en este país. La cantidad de los fondos de cohesión asignada a Polonia en 2006 para el periodo de 2007-2013, es decir, el actual, asciende a 56,7 Bn de €, del presupuesto total de 862,4 Bn de €. Esta cifra convierte a Polonia en el beneficiario nº 1. Y sí: nos han quitado el puesto a nosotros directamente.
Con esta asignación, el impacto esperado en las tasas de crecimiento es optimista para Polonia: “El presupuesto de la UE podría hacer sexta potencia económica a Polonia en Europa”. (De A.M. Polonia).
Basta observar el contexto de los nuevos estados miembros que tenían asignados fondos en el período 2004-2006. Polonia recibió cerca de la mitad del total, el resto fue repartido entre los otros nueve países: 12,8 Bn de € de los 24,4 Bn de € totales. Para ver el informe completo, acudid a www.tgi.com.es
Desde una perspectiva más cercana, llevo 6 años haciendo negocios en Polonia y seré uno de los pocos economistas/ingenieros/inversionistas que ha vivido de cerca, tanto toda la transición de España de país poco desarrollado a uno de los más desarrollados por medio del crecimiento en el sector de la construcción, como el comienzo de la transición de la economía polaca.
Acabo de volver de pasar el verano allí y lo que vi me impresionó tanto como la cantidad de urbanizaciones fantasmas que hay aquí.
Estoy seguro de que en el trayecto entre Gdansk y Bydgoszcz, un viaje de 3 horas, habría más de 20 metros seguidos en los que no estuvieran construyendo, pero yo no los vi.
Nada más aterrizar en Gdansk, subo al autobús hacia el centro y oigo una conversación entre dos ingenieros, uno italiano y el otro inglés: llevan un año trabajando en las carreteras de Gdansk y han trasladado a sus familias a Polonia porque no saben cuándo van a volver.
Muchos economistas piensan que a Polonia le falta el empujón de la inversión del sector extranjero que ha tenido España, pero se equivocan. Para los rusos y los alemanes, llegar a Polonia es un paseo en coche, los aparcamientos de los hoteles están llenos de tantos coches rusos como alemanes. Para los alemanes, el país resulta muy asequible y a los rusos les atrae la calidad; ciudades polacas de tamaño medio al lado del mar, como Gdansk, Sopot y Gydnia, están muy preparadas para el turismo y mejor conservadas que la mayoría de sus propias ciudades.
Lo que todavía no se ve en Polonia es ese horizonte lleno de un mar de grúas dedicadas a la edificación que veíamos aquí. Pero se va a ver y depende muy poco de la velocidad de recuperación de la economía mundial; de hecho, la crisis está preparando la base para ello. Polonia ha tenido y tiene una gran cantidad de jóvenes talentos fuera de su país desde hace mucho tiempo y ahora, por culpa de la crisis fuera y lo bien que les va en su país de origen, regresan, y muchos pueden comprar su vivienda. A España no es que le vaya a pasar lo mismo, es que ya le está pasando: el éxodo de jóvenes talentos, el “Brain Drain”, ya ha empezado.
Alemania y Polonia deberían servir como punto de referencia para empresas buscando mercado en auge en cuanto a obra se refiere (como lo serán dentro de poco los países de la primavera árabe) pero no lo son tanto para el técnico buscando trabajo.
Estos países presentan grandes dificultades para los técnicos que no dominan su idioma y, por experiencia propia, sé que aprender estos dos idiomas rápidamente es misión imposible. Además, en Polonia, a no ser que trabajes para una empresa no polaca que te destine allí, cobrarías lo mismo que en España trabajando como camarero, pero claro irías acumulando experiencia. Debido a que el ciclo económico está en auge en estos países, hasta se podría argumentar que sería una mala inversión de tiempo aprender su idioma, sería como comprar en bolsa cuando los precios son altos y cuando por fin dominaras su idioma, no serían países con tantas oportunidades.
Rumanía
Tampoco podemos olvidarnos de Rumanía como diamante en bruto: tiene enormes posibilidades por su extensión, su composición y, para los españoles, por su idioma derivado del latín. Pero, por experiencia propia y por lo que me cuentan otros técnicos que han trabajado allí, es un país muy complicado y ha habido tantos fracasos como éxitos. Un ejemplo: un contrato de obra civil, una carretera y una empresa española con mucha experiencia intentando negociar las condiciones de una UTE con una empresa local para competir en un concurso. La empresa local insiste en que ellos hacen de Km. 1 a Km. X y luego, la empresa española, el otro tramo. Es decir, el doble de maquinaria, el doble de equipo humano, los costes por las nubes y ninguna posibilidad de ganar el concurso. La inmadurez económica es lo que crea oportunidades de negocio y atrae a las empresas, pero también las empantana. Y hoy en día no es posible permitirse tantos fracasos como antes.
Oportunidades para técnicos
Si fuéramos empresas españolas de nuestro sector, sin duda son estos países ya mencionados donde dedicaríamos nuestros esfuerzos. Pero no lo somos: somos técnicos y la situación para nosotros es a la vez más alentadora y más compleja. A nosotros nos tienen que contratar, y para eso hay una serie de exigencias que hemos de cumplir. Ante todo, tenemos que aprender el idioma del país de destino, tenemos que poder constatar nuestras capacidades y, en algunos países, tenemos que colegiarnos. Ya no estamos buscando el desarrollo económico y la obra generalizada, estamos buscando oportunidades de trabajo para nuestro colectivo, que no siempre coinciden en el mismo sitio.
Reconocimiento de competencias
Empecemos aclarando un mito urbano, Bolonia intenta equiparar las carreras de estudios. Eso no quiere decir que, una vez terminado el proceso, podamos ir a trabajar a estos otros países con nuestro título como si fuera un título emitido allí. No es así. A nivel de la UE existe, desde 2002 para algunas profesiones y desde 2004 para todas, una directiva que induce a unificar los reconocimientos de competencias profesionales en todos los campos, pero, en la mayoría de casos, eso implica acuerdos entre colegios con la potestad de conceder reconocimiento de competencias, no acuerdos entre instituciones académicas.
La AEEBC, una asociación creada para este propósito a nivel europeo, de la cual el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España es miembro, tiene, ya en fase de prueba, una tarjeta europea, la EurBE, para expertos de la construcción. Es ahora cuando vemos la utilidad del proceso de Bolonia: nos facilita el camino a la hora de comparar criterios de colegios y entidades de reconocimiento de competencias.
La escala de equivalencias contemplada por la EurBE asigna niveles de competencia de 1 hasta 10, y la existencia de ECTs y su aplicación aclara muchas dudas. Ejemplo: la nueva carrera de Ingeniero de Edificación de 240 ECTs corresponde al nivel 8 de 10 y el Máster, al nivel 9 de 10. Entonces, parece ser que a nivel europeo, a pesar de que nuestra movilidad todavía está restringida, estamos en vías de mejorarla y existe un plan que parece viable para conseguirlo.
Si buscamos algo parecido a nivel mundial no lo encontramos, pero si volvemos al tema de las esferas de influencia de ciertos países en concreto, el problema no parece tan grave. Una zona de mucho interés, en mi opinión la que más para los técnicos entre todas las que hemos comentado, es la “esfera de influencia de Gran Bretaña”. En agosto el ministro de Economía británico anunció que había 37.000 ofertas para ingenieros y carecían de profesionales para ocupar los puestos. Sin embargo, no es eso lo que hace del Reino Unido un país de mucho interés para nosotros, sino su sistema de reconocimiento de capacitación por los colegios y el hecho de que estos colegios estén aceptados en toda una amplia gama de países de la Commonwealth, ex-colonias y su esfera de influencia más amplia.
Además de la esfera británica, evidentemente existen otras. Escandinavia es una zona donde no solo comparten reconocimiento de títulos entre ellos, comparten también idioma técnico común, el inglés. El dominio de la lengua local siempre es una clara ventaja, pero como el uso del inglés en los negocios prevalece en países como Holanda, Dinamarca, Suecia y Finlandia, no es condición tan necesaria como en Alemania. Además, es una zona que apenas ha sufrido los efectos de la crisis y, consecuentemente, hay una falta de técnicos.
Resumen
A través de las dos entregas de este artículo, esperamos sentar las bases para que tengas claro las tendencias que existen y para no dejar nada en el tintero hemos formado un equipo de expertos que nos van a ayudar a resolver las posibles dudas que puedan surgir. El grupo consta de técnicos de la construcción trabajando en el extranjero: Eduardo Carrasco (Suecia), Carlos Rodríguez (Alemania), Markus Tuuri (Finlandia), Maarten Tromp (Holanda), Alejandro Sampedro (Vietnam), Mayka Martín (Reino Unido) agencias de trabajo, colegios profesionales (CIOB, ABE) e instituciones profesionales (AEEBC) y académicas ETSIE UPV. Todos los técnicos trabajan en el extranjero, algunos son españoles y otros nativos del país destino.
Terminamos con un ejemplo de las encuestas del estado del mercado en el país donde se encuentra nuestro equipo de técnicos, en concreto Finlandia. Podemos y debemos aprender de los resultados, son objetivos y muy claros. Ofreceremos un resumen de todas las encuestas en la próxima entrega.

John Michael Kirby Bsc Econ. (hons.),
Ingeniero de la Edificación,
Perito Judicial, APTI.