El 26 de febrero de 1992 fruto de propuestas de aparejadores colegiados, cuya situación colegial era de jubilados por razón de edad, el vocal primero de la Junta de Gobierno del Caat Valencia Mario Puga expresó que con la intención de que se organizasen actos tanto técnicos como culturales y lúdicos para estos colegiados debería hacerse una comida para mantener cambio de impresiones directas y tratar de facilitarles medios tanto para su satisfacción personal como para mantener el espíritu de amistad que siempre había presidido a nuestro colectivo.
A la vista de ello la junta acordó delegar en Mario Puga la gestión y coordinación de dicho acto. Celebrada ésta con gran éxito de concurrencia la idea fue muy aplaudida y entre otros temas de interés se vio la necesidad de ubicar un local para reunir lo que en adelante se llamaría Tertulia La Plomada.
El 24 de marzo del mismo año, la junta de gobierno estudiando la propuesta elevada por el señor Puga considera una situación factible hacer socios a dichos compañeros en el Ateneo Mercantil, con una formula de subvención personal a la cuota del centro según la situación particular de cada uno, en relación con el colegio. Este acuerdo fue ratificado el 23 de junio.
Esta situación que se crea para los aparejadores jubilados que inicialmente forman esta tertulia es en la bien entendida intención de que sea incrementada voluntariamente por todos los Aparejadores y Arquitectos Técnicos que conforme vayan llegando a la situación de colegiado jubilado deseen pertenecer y para ello se les informa debidamente en el colegio.
Desde su creación aprobada por la junta de gobierno a la actualidad esta tertulia se ha reunido periódicamente todos los jueves del año excepto periodos vacacionales.
Se tratan temas diversos desde el recuerdo de los avatares por los que lucharon en pro de la profesión consiguiendo grandes logros, como el de conseguir mayor nivel social y tener representatividad legal obligatoria, mejorar servicios colegiales y llevar a cabo ideas originales que han perdurado a través de los tiempos. El intercambio de experiencias vividas en todo tiempo y especialmente hacer patente la amistad y el compañerismo, compartiendo penas y alegrías personales.
Los conocimientos acumulados por los miembros de La Plomada son un valioso patrimonio que nuestro colectivo puede disfrutar
Es un gozo impresionante encontrarnos juntos después de tantos años de haber trabajado codo a codo y un consuelo el sentirnos comprendidos y ayudados en nuestros problemas llevándolos también a nuestras familias.
Nuestras excursiones de placer, nuestras comidas en los primeros jueves de cada mes, nuestra compañía y consuelo en momentos tristes y de dolor.
Los años no perdonan y el destino permite que cada año se originen bajas que afortunadamente van cubriendo nuevos amigos y compañeros.
Como todo en la vida hace falta que todos conozcan nuestra tertulia y a todos les esperamos con los brazos abiertos, la mejor manera de dar información es invitarles a nuestras reuniones de los jueves y que personalmente vean que su pertenencia no obliga a nada y que el estar es un disfrute.